martes, 12 de agosto de 2014

Taller sobre el compositor Rachmaninov.



Shopenhaver. En la música los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad
Muchos creadores de arte, rebasan el umbral de lo admisible, de lo establecido como norma, en fin, de la medianía. Sus obras se distinguen por pasar de lo aceptable a lo sublime. Wolfgang Amadeus Mozart es uno de ellos. Un biógrafo lo describió como “un adulto en su niñez y un niño en la edad adulta”, calificándolo, por otra parte, como el músico Más grande que jamás haya existido, pues la madurez de su música, inmensa y equilibrada, parece desmarcarse de su desarrollo emocional. Sorprende el misterio creador que todavía lo envuelve.

Hendrix. "Todo está en tu mente. Un poquito de fantasía aquí y allá´¡Todo va a salir bien!
 Respecto al déficit auditivo de Ludwig van Beethoven sabemos que sufrió una sordera otosclerótica conductiva, es comprensible que su carácter se transformara que se sumiera en un estado de desesperación, de furia interiorizada, de aislamiento obligado y de abandono. ¡Un creador de formas sonoras y no poder sentirlas de forma natural! La sordera lo fue retirando de la vida pública al tiempo que iba decayendo su virtuosismo pianístico. No obstante, mentalmente mantuvo lucidez. Incluso se encargó de la custodia de su sobrino Karl, por quien se desvivió, Tal vez sus períodos de abatimiento se acercasen a una depresión real. Para Beethoven, la música significaba la mayor revelación y, generosamente, deseaba que la suya (su música) librase de todo sufrimiento a quien la comprendiese. Su Novena sinfonía, con el coral “Himno de la alegría” de su apoteósico final, es el súmmum de sus anhelos.

Wolgang Amadeus Mozart " No me interesa la alabanza o la crítica, me basta con seguir mis propios sentimientos

Enpleno Romanticismo musical encontramos ejemplos de músicos con vidas colmadas de vicisitudes.  De la obra de Franz Shubert y de sus escritos, parece desprenderse una cierta melancolía de carácter. No obstante, la entrega a la música y el cultivo de amistades le aportaron una vida aparentemente dichosa. Shumann es otro prodigioso poeta de la historia de la música. Shumann experimentaba alucinaciones auditivas y los ruidos de su cerebro se transformaban en música extraordinaria. Dejó escrito “esta nota persistente que me produce maravillosos sufrimientos”. Su enfermedad ha sido objeto de estudio durante los últimos cien años. Su cuadro pudiera circunscribirse a episodios de delirio paranoico, relacionado con algún acontecimiento desencadenante capaz de provocar un elevado nivel de estrés. Lo único cierto es que la música se abría paso, portadora de un supremo gozo, a través de una melancolía proveniente de la desproporción entre el hombre limitado y la existencia incompresible (como el mismo escribió)

Nietzsche "Sin música la vida sería un error"
Otro hombre extraordinario: Hector Berlioz. Un hombre sensible y apasionado, que abandonó sus estudios de medicina para entregase plenamente a la música. Se enamoró perdidamente de Harriet Smithson, musa de su sinfonía fantástica. Acabó separándose de ella quizá por el desencanto. Su único hijo, Louis, murió con treinta y tres años y entonces, el mayor músico francés para muchos –paradógicamente Más reconocido fuera de su patria-, diferente y original, se fue aislando poco a poco sufriendo diversas crisis nerviosas.

Nos gustan los pianos
En el extremo a Berlioz encontramos al austriaco Anton Brukner. A los cuarenta y tres años, sufre una crisis nerviosa, posiblemente una profunda depresión; quizá por una excesiva carga de obligaciones. Bruker buscó refugio en la música y por amor al arte quiso vivir a la manera de un monje. La pasión, generalmente ausente en sus sinfonías, se ve reemplazada por un constante deseo de solemnidad.



En uno de los talleres de Mas Activos se ha trabajado sobre el compositor Sergei Rachmanimov. Racmanimov se derrumbó moralmente por el fracaso de su primera sinfonía. Quedó momentáneamente paralizado para la creación musical, postrado en una depresión buscó ayuda en el Dr. Nicolás Dahl que le ayudó a recuperar la confianza en sí mismo. Rachmaninov en prueba de agradecimiento a Dahl le dedicó su famosísimo Concierto para piano Nº 2.



Al austriaco Hugo Wolf a una fase de euforia le seguía otra de postración, volviendo después a la anterior y así sucesivamente. Sin embargo esto no le impidió que compusiese cerca de 300 obras, dotadas una sencillez comparada a Shubert y de una intensidad semejante a la de Shumann.

Nos gutsa el piano rojo de Elton John
De Gustav Mahler sabemos que era muy sensible a los ruidos y que se sentía profundamente atraído por las maravillas de la naturaleza (bosques, montañas, canto de los pájaros…) En el último año de su vida realizó una visita al creador del Psicoanálisis; acudió a Sigmund Freud por un terrible miedo a perder a su mujer. Tras su muerte, no debida aun abatimiento psíquico sino a una doble lesión valvular cardíaca congénita, su mujer, Alma, escribiría: “Gustav se me ha ido… Una vida agitada y de alegrías enormes…”. Sin duda Mahler fue un artista singular a quien su mujer había comprendido y, seguramente, amado. 
  
Nos gusta Piano Red
Para concluir este post, algo en lo que pensar. Consideremos la aparente paradoja: que la música de los mal llamados “desequilibrados” puede contribuir a la mejora de otros a través de la musicoterapia; porque, centrados en su arte, compusieron obras plenas de equilibrio.



Notas extraídas del trabajo realizado por José Manuel Brea Feijóo. Licenciado en Medicina y colaborador de World Music, Etno-olk, Ir Indo, etc

Interesante ¿Verdad?




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