jueves, 23 de octubre de 2014

Lugares. Taller 13 de Octubre de 2014. Tête de moine. Chocolate Suizo y Música Búlgara. Una combinación perfecta para la tarde del lunes. ¿Dónde? En “Más Activos”.

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Nicole, nos sorprendió con un “Tête de moine” que por cierto tiene una historia muy particular. (Gracias Nicole)

Un queso que los monjes benedictinos comenzaron a elaborar en el Siglo XII en la Abadía de Bellay (una antigua abadía de la orden Premonstratense, que hoy en día es una clínica de Salud Mental) en la localidad de Bellelay, perteneciente a la comuna suiza de Saicourt, en el Jura bernés, en la diócesis de Basilea), con el objeto de aprovechar la abundancia de leche de vaca del verano para los meses de invierno.

 
Nos gusta el pan y los tomates


La invasión de las tropas revolucionarias francesas llevó consigo el desmantelamiento de la abadía a finales del siglo XVIII. A partir de entonces el queso se fabricó en queserías de la zona, y poco después empezó a denominarse tête de moine (cabeza de monje) por el parecido del raspado con la tonsura monacal. Pero el verdadero momento clave para la variedad llegó en 1981, cuando Nicolas Crevoisier creó el aparato de corte que lo lanzó a la fama.

Nos gusta conocer lugares

Crevoisier era un mecánico de precisión que trabajaba en la industria relojera. Cuando esta entro en crisis, dedicó sus esfuerzos a inventar un trasto que facilitara la tarea de raspar el tête de moine, para la que se requería cierta habilidad. Antes se habían fabricado algunos artilugios un tanto estrambóticos. Crevoisier dió con la solución definitiva al atreverse a clavar la cabeza de monje sobre un eje.

Nos gusta el queso 


Como la del gruyer, la elaboración del cabeza de monje está regulada de manera estricta. Sólo se lleva a cabo en nueve queserías de la región montañosa de Jura, con leche de vacas que pastan al aire libre. El sabor particular del queso se debe al tipo de hierba y de flores que comen los animales, además de a las bacterias específicas usadas en la producción del queso.



Sara nos presentó a Kynil que habló de Bulgaria, de sus más de 109 etnias y de su música.

La tradición musical de Bulgaria puede ser rastreada hasta inicios de la Edad Media. Uno de los primeros compositores conocidos de la Europa Medieval, Yoan Kukuzel (ca. 1280-1360). Alrededor de 90 de sus obras en todos los estilos eclesiásticos han sobrevivido hasta hoy en día, siendo posiblemente la más famosa aquella titulada Polieleion de las mujeres búlgaras, dedicada a su madre que, según algunos investigadores, contiene elementos de canciones fúnebres tradicionales de Bulgaria.

Instrumentos

La música búlgara utiliza una amplia gama de instrumentos. Algunos instrumentos populares son variantes de los instrumentos tradicionales de Asia, como el “Saz” (tambura búlgaro), o el Kemence (Búlgaro gadulka). Instrumentos de estilo más moderno a menudo se utilizan en la música de baile más moderno que fue una rama de la música tradicional de la aldea.

Los instrumentos populares

Los grupos musicales búlgaros utilizar instrumentos que comúnmente incluyen:El gaida, Un tradicional de piel de cabra gaita. Hay dos tipos comunes de gaida. El gaida tracio está sintonizado ya sea en D o en A. El gaida Rhodopi, llamado gaida kaba, es más grande, tiene un sonido mucho más profundo y se sintoniza en F. El kaval, una flauta extremo-soplada que está muy cerca de la kaval turco, así como del árabe “Ney”. El gadulka. Un instrumento de cuerda frotada tal vez desciende del rabel, en posición vertical, con la melodía y cuerdas simpáticas. El tǔpan, Un gran tambor llevada sobre el hombro por el jugador y golpear con un batidor (“Kiyak”) en un lado y una punta fina (“osier”) en el otro. El tambura, Un cuello largo metal-strung laúd con trastes, utilizado para el acompañamiento rítmico, así como los solos melódicos. No es diferente de la buzouki griego. El tarabuka o dumbek, Un reloj de arena en forma de dedo-tambor. Es muy similar a la de Turquía y el Norte de África “darbooka” y del griego “touberleki”.

En El vídeo que adjuntamos podemos escuchar las voces búlgaras. Maravillosas, verdad?

 
Nos gusta conocer costumbres y anécdotas 


Y para terminar, chocolate Suizo. Otro detalle de Nicole.

Suiza es un pequeño país alpino con un clima templado centroeuropeo. No posee por tanto un clima tropical. Además, nunca ha tenido colonias en América ni en África ni en otras partes del mundo.

Precisamente por esa falta de tradición colonizadora hay que hacerse la pregunta: ¿cómo pudo un país como Suiza, una pequeña y pacífica república alpina, desarrollar una tan sofisticada cultura en el arte de fabricar el chocolate?

Los conquistadores españoles del Siglo XVI fueron los culpables. Con el paso del tiempo la infanta Ana de Austria lo lleva  Francia y se pone de moda. En el S. XIX el chocolate “a la taza” es importado a Suiza. Philippe Suchard abrió en 1826 en Serrières una fábrica de chocolate. . Fue seguido por Jacques Foulquier (predecesor de Jean-Samuel Favarger) en el mismo año en Ginebra, Charles-Amédée Kohler 1830 en Lausana, Rudolf Sprüngli en Zurich en 1845, Aquilino Maestrani 1852 en Lucerna, St. Gallen tarde, Johann Georg Munz 1874 en Flawil, Jean Tobler 1899 en Berna. Después de muchos intentos se logró la combinación del chocolate con leche y se desarrolló la “homogeneización” para el primer chocolate “fondant” en el mundo. Pronto lograron gran reputación por todo el mundo.


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